El sismo del Chira de 2021

Una publicación original del Blog Factor Tierra de Nelson Peñaherrera Castillo

Un evento de magnitud 6,1 sacudió todo el departamento de Piura, y esto es lo que la ciencia sabe hasta el momento.


SOJO, Piura –
El mediodía del 30 de julio de 2021 iba a ser otro cualquiera de invierno con sol radiante. Alguna gente estaba dentro de sus casas viendo el desfile militar por Fiestas Patrias que, debido a la pandemia de la Covid-19, debió desarrollarse en una instalación militar cerrada en la ciudad de Lima. Justo diez minutos después del cenit (1710 GMT), la tierra bajo la capital del distrito de Miguel Checa, provincia de Sullana, se sacudió sin sentido y violentamente.

En un punto a 34 km debajo de la superficie de roca, arena y arcilla pulverizada, dos enormes masas de tierra a presión, quizás de 1 km de grosor, chocaron entre sí e iniciaron una serie de eventos localizados en un tramo que corre desde el distrito de Marcavelica, justo al norte de Miguel Checa, y va hasta el límite de las provincias de Sullana y Piura, en el paraje agrícola de Curumuy. Se trata de una curva que, por lo menos, tiene 35 km de longitud.

Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el evento del 30 de julio tuvo una magnitud de momento 6,1, y una intensidad calculada en VI (léase como “sexta”) para la ciudad de Sullana, situada a 14 km al este del epicentro, que terminó siendo algún lugaren el curso del río Chira, donde los distritos de Miguel Checa, Marcavelica e Ignacio Escudero se encuentran.

Alrededor, aparte del pueblo de Sojo, también se afectaron la vecina Tangarará, Monterón (distrito de Marcavelica), Santa Sofía (distrito de Ignacio Escudero, y la no tan vecina Jíbito (distrito de Miguel Checa), ya en el área metropolitana de Sullana. Las siguientes tres semanas, unas 25 réplicas, mayormente trepidantes, con magnitudes entre 3,5 y 4,3 se dieron con epicentros que se encerraron en un terreno de unos cinco kilómetros de largo por uno de ancho, cerca del pueblo de Chalaco (distrito de Miguel Checa), a 11 km de distancia en línea recta al suroeste del centro de la ciudad de Sullana, según se puede colegir preliminarmente sobre los datos reportados por el IGP.

A pesar de la intensidad y del suelo mayormente arenoso sobre el que se asienta la capital de la provincia de Sullana, los daños no pasaron de grietas en algunas construcciones de concreto con vigas mal diseñadas, pero en la zona del epicentro, las paredes de adobe se partieron de arriba abajo y algunas se desplomaron. La debilidad de las estructuras forzó a que mucha gente en Sojo saliera a las calles para pasar la noche.

Según el alcalde de Marcavelica, Augusto Chiroque, el 40% de las construcciones en el pueblo de Tangarará tenían algún tipo de daño, incluyendo la escuela local, y el cerco de otra, en la vecina Santa Sofía [mira las fotografías a lo largo de esta historia], se vino abajo por bloques. Tangarará está construida sobre suelo limoso, producto de las crecientes históricas del río Chira, pero en Santa Sofía ocurre un fenómeno adicional: “el suelo es salitroso”, observó el arquitecto Raúl Montero.

Según Montero, la escuela de Santa Sofía está edificada en la parte baja del pueblo donde el salitre tiende a acumularse. Como efecto constante, el compuesto corroe el acero de las columnas, disminuye estabilidad, y el resto puede hacerlo la propia fuerza de gravedad con el paso de los años… o un remezón fuerte, en cuestión de segundos.

Los efectos del sismo o seísmo, si bien se concentraron en el límite de los valles del Medio y Bajo Chira, también afectaron varios pueblos en el distrito de La Huaca, incluyendo su capital, justo 20 km al oeste del epicentro, y lugares tan lejanos como la desembocadura del río Chira, entre los límites de los distritos de Colán y Vichayal, a unos 55 km al oeste del epicentro, o el distrito de Catacaos, donde se afirma que hay daños en el mercado de abastos de la capital distrital, ubicada  a otros 55 km al sur del epicentro.


Presunta responsable

La explicación general para éste y otros sismos que se producen no solo a lo largo del departamento de Piura, sino una franja costera que comienza en Chile y termina en Colombia, es la subducción o incrustamiento que la placa de Nazca, en el océano Pacífico, hace bajo la placa Sudamericana  [mira el video arriba de este párrafo], y que puede comprobarse cuando se rastrea cada evento sísmico y se nota que, preliminarmente, cuanto más al este (hacia el continente) se produce, el hipocentro tiende a ser más profundo; pero, según el IGP, la causa local apunta a una falla que corre en el cuadrante noroccidental de Piura: la de Huaypirá.

Se trata de una fractura de deslizamiento que va 35 km al norte del área metropolitana de Sullana haciendo un curso de aproximadamente 70 km en dirección este-oeste, según el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemet), y que al aproximarse a la pequeña cordillera de Amotape, entre las provincias de Talara y Sullana (departamento de Piura), y la de Contralmirante Villar (departamento de Tumbes), se desvía hacia el sur.

Según los geólogos, esta falla pudo influir en la formación de los Amotapes, quizás las estructuras montañosas más antiguas de todo el departamento, pero sí están seguros que participó en la formación de los yacimientos polimetálicos en la llamada cuenca Lancones-Ereo, mayormente de origen volcánico, aunque evidencia de esa actividad no se ha detectado desde tiempos prehistóricos hasta nuestros días.

Según el Ingemet,la falla de Huaypirá separa dos masas de tierra geológicamente disímiles: la cretácica  hacia el norte y tirando más hacia los Amotapes, de la cenozoica hacia el sur, donde se ubica la zona del sismo ocurrido el 30 de julio; pero que se ha visto relativamente más activa desde 2014 con hipocentros recurrentes en un punto bajo el límite de las provincias de Sullana y Contralmirante Villar, y otro en la porción oriental del distrito de La Huaca (justo colindando con Miguel Checa), según los registros del IGP.


¿Volverá a ocurrir?

El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, declaró a Radio Cutivalú de Piura que si bien es cierto todo parece estar conectado con la subducción de la placa de Nazca, a diferencia de los eventos que se producen entre el centro y norte de Chile y el centro y sur del Perú, que tienden a ser más violentos (como el de Pisco, Ica, el 15 de agosto de 2007,), lo más probable es que si ocurre otro sismo fuerte en esta área, su magnitud no excedería a 7,0, lo que no necesariamente significa que sería 0,9 veces más fuerte, porque las magnitudes no expresan una medida de incremento aritmético sino logarítmmico, mucho mayor en proporciones.

Sin embargo, el valle del Chira sí tiene historial de sismos mayores a la magnitud pronosticada por Tavera. El 9 de diciembre de 1970, a las 23:35 tiempo local (0435 del 10 de diciembre de 1970, GMT), un evento 7,2 sacudió casi todo el norte de Perú y el sur de Ecuador. Se estima que el epicentro se ubicó en algún lugar dentro del distrito de Querecotillo, cuya capital se sitúa a 11 km al norte del área metropolitana de Sullana.

El llamado terremoto de Querecotillo dejó 40 personas fallecidas; el de Sojo, ninguna. Si bien es un saldo que alivia, Tavera y otros especialistas dicen que, a juzgar por el comportamiento de la población y sus autoridades, no se ha aprendido nada en términos de prevención debido a que la gente participa poco o nada en los simulacros que periódicamente se realizan, especialmente tras el terremoto de Pisco (2007). Lo cierto es que no solo en el valle del Chira, sino en todo el departamento de Piura, aparte de convivir con los eventos El Niño, que vienen desde el mar y el cielo, también se tiene que convivir con los sismos, que vienen desde lo profundo de la Tierra.

Fuente: https://factortierra.blogspot.com/2021/08/el-sismo-del-chira-de-2021.html

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